Como se puede observar en la foto, el verde de la Vega está protegido por una línea, la del tren, del avance de las naves industriales.Mientras tanto, las casas del pueblo se recogen, expectantes, bajo las faldas del monte.
La casa del Barrial, equidistante, observa, cómo el distintivo granate del pueblo y el color azul de las naves se vigilan mutuamente.
Todo este texto como excusa para mostrar el pueblo de Baiña.
Seguimos en contacto.

1 comentario:
Quienes conocimos el pueblo todavía tenemos en la retina el verdor de los "praos" que había.
Para la industria los terrenos son una maravilla para los nostálgicos una desesperación
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